
Un regalo artesanal que se hereda: una escalera de madera para esta Navidad
5 de octubre de 2026
Escalera toallero de madera: el baño como espacio de calma
5 de octubre de 2026Cuando alguien toca por primera vez una de nuestras escaleras, suele pasar la mano por el larguero antes de preguntar nada. Es lo que tiene la madera de haya: se entiende antes con los dedos que con las explicaciones. Aun así, merece la pena contar de dónde viene y por qué la elegimos.
Un bosque en el Pirineo navarro
Nuestra madera procede de la Selva de Irati, en el Pirineo oriental de Navarra. Con unas 17.000 hectáreas, está considerada el segundo hayedo-abetal más extenso y mejor conservado de Europa, por detrás de la Selva Negra alemana. Mucha gente la conoce por el otoño, cuando las hayas se vuelven cobre y oro. Para nosotros es, además, el origen de cada escalera.
Del monte al taller, en dos pasos
La madera hace un recorrido corto y que se puede seguir. La primera transformación se realiza en el valle del Roncal, en el aserradero de Isaba, con certificación PEFC. La segunda, en Arte-Taller, en Agüero, en el valle de la Galliguera (Huesca). Allí se cortan, se ensamblan y se terminan a mano las escaleras.
PEFC son las siglas del Programa para el Reconocimiento de Sistemas de Certificación Forestal. Su sello garantiza que la madera procede de bosques gestionados de forma sostenible y que se ha controlado su rastro a lo largo de la cadena, desde el monte hasta el producto final.
Por qué elegimos madera de haya
La haya es una madera dura y densa, de grano muy fino y homogéneo. Esa homogeneidad tiene una consecuencia práctica: se trabaja con precisión y permite ensambles limpios, algo importante en una pieza hecha de listones finos que tienen que encajar al milímetro.
También tiene historia en el mueble. Es la madera de muchas sillas clásicas de madera curvada, porque se deja doblar al vapor sin romperse. Y la escalera de listones vivió la misma evolución: las primeras se hacían en pino y, con el tiempo, se pasó a la haya, más pesada pero mucho más resistente.
Luego está el aspecto. La haya tiene un tono claro, ligeramente rosado, con una veta discreta y unas pequeñas motas muy suyas. Con barniz incoloro conserva esa luz. Con el acabado nogal gana la profundidad de una madera noble antigua.
Cómo cuidar una escalera de haya
- Para el polvo, un paño seco y suave. Si hace falta, ligeramente húmedo y bien escurrido, y seque enseguida.
- Evite los productos abrasivos o con disolventes, que pueden estropear el barniz.
- No la coloque pegada a radiadores ni chimeneas. Los cambios bruscos de temperatura y humedad no le sientan bien a ninguna madera maciza.
- El sol directo cambia con el tiempo el tono de la madera. Si la escalera está junto a una ventana muy soleada, gírela de vez en cuando para que envejezca de forma pareja.
- La haya no es una madera de exterior: disfrútela dentro de casa.
Si prefiere darle usted el acabado, también puede encargarla en crudo, tal como sale del taller antes de barnizar.
Una escalera para muchos años
Elegir una buena madera es, en el fondo, pensar en dentro de muchos años. Una escalera de haya bien hecha y bien cuidada no se cambia cuando cambia la decoración: se cambia de sitio. Por eso la elegimos.
Preguntas frecuentes sobre la madera de haya
¿De dónde procede la madera de las escaleras Wolskam?
De la Selva de Irati, en el Pirineo navarro. Se transforma primero en el aserradero de Isaba, en el valle del Roncal, y después en nuestro taller de Agüero (Huesca).
¿Qué garantiza la certificación PEFC?
Que la madera procede de bosques gestionados de forma sostenible y que su origen se ha controlado en toda la cadena. Tiene más información en PEFC España.
¿Cómo se limpia una escalera de haya?
Con un paño seco y suave, o ligeramente húmedo y secando enseguida. Evite los productos abrasivos o con disolventes.
Conozca las escaleras que salen de esta madera
Seis modelos hechos a mano en nuestro taller de Agüero (Huesca), en nogal, natural o con barniz incoloro.



